
En la naturaleza nada queda en el mero hecho de estar, aparecer y ya, caer desde una cápsula frutal o desvanecerse desde la unión al tallo que sujeta la hoja. Necesitamos de un estudio más a fondo de la misma para poder situarnos en medio de ella dañándola lo menos posible. Se trata de evitar que las nuevas energías limpias, supuestamente, no hagan el efecto de las energías no renovables.
Viene de saberse que insectos como la efímera, se sienten atraidos por los paneles solares y pasan de depositar sus huevas en la lámina de agua. La razón está en que los insectos confunden la luz polarizada por las placas solares y caen en la trampa no pudiendo evitarlas. Este tipo de isectos evolucionaron de tal forma que la única forma de reconecer el hábitat de puesta es la luz polarizada por la lámina de agua.
El estudio sobre este fénomeno se llevó a cabo en los el Departamento de Energía de los Grandes Lagos en Michigan por parte del ecologista Bruce Robertson.
La pérdida del insectos acuáticos supone la pérdida de poblaciones de peces, ya que estos son el primer peldaño de la cadena alimenticia acuática.
No hace mucho, y por eso pongo la fotocuadro de los vilanos producidos por los álamos, oía comentar que esa cantidad de lana volaba con el viento resutaba incómoda y producía alergias, en realidad ella no tiene polen, solo transporta una semilla que es diseminada por el viento.
Si quitásemos los álamos de su lugar, los suelos donde habitan no estarían igual de saneados ya que regula el agua y aporta a las abejas una cierta cantidad de polen y nectar, de la misma manera que en sus brotes tiernos segregan la ligamaza que ellas utilizan para sellar sus colmenas ( Propoleos).







